La personería estudiantil como espacio de vivencia democrática
La Constitución de 1991, cambia por completo los conceptos que hasta entonces se tenían sobre la democracia,
pues se pasó de la democracia representativa a una concepción participativa, lo cual implica muchos cambios tanto en el sistema normativo como en el imaginario colectivo, que solo se puede transformar a la luz de la orientación educativa. Es por eso que los conceptos sobre democracia participativa tienen que irradiar los lineamientos y los procesos pedagógicos que se implementan en nuestro país, en aras de generar procesos que impulsen el desarrollo de este nuevo concepto democrático. Así, espacios como las personerías estudiantiles ofrecen amplias posibilidades para el fomento de esta educación en democracia, dentro de las instituciones educativas.
En el interior de las instituciones educativas, el proceso de elección de los personeros estudiantiles, es quizás el fenómeno democrático que genera mayor nivel de interés en los estudiantes y es sin duda una de las mejores formas para lograr que éstos se aproximen a ese sueño en formación permanente, que se llama democracia. Cuando se avecinan los comicios electorales, un ambiente de fervor democrático parecería que se apoderara de los pasillos, los salones, los juegos y las charlas en las instituciones educativas. Pronto, la cafetería, los patios, las paredes, las escaleras se visten de carteles de letras multicolores, elaborados la mayoría de las veces por estudiantes que respaldando a su candidato, hacen por esos días del pregón político la más importante de sus actividades.
Los estudiantes que dirigen las campañas de los candidatos, lo hacen con la alegría, la inocencia y el entusiasmo, que sólo se da cuando se sigue a alguien, no más que por la creencia irrestricta en su persona, sin esperar puestos, ni contratos, ni favores o mucho menos la defensa de intereses particulares y mezquinos.
Todo esto sin lugar a dudas es altamente positivo, sin embargo dentro del ejercicio democrático las elecciones y las campañas solo son un pequeño paso inicial, puesto que la democracia implica compromisos, pero no solo de los gobernantes , ya que se requiere el apoyo de sus seguidores y de las instituciones a las que pertenecen, por tanto con las elecciones del 5 marzo en nuestro colegio solo iniciamos el proceso democrático, ahora debemos seguir el camino de la coherencia, del trabajo en equipo, para tratar de proteger los ejercicios democráticos escolares de las enfermedades que padece nuestra democracia, ver la democracia meramente como el simple ejercicio del voto y el escrutinio, nos puede dejar aparecer dentro de los espacios escolares algunos de los vicios que torturan y que han hecho históricamente un terrible daño a la realidad social de nuestros pueblos.
Es en este momento cuando realmente empieza la labor de vivenciar la cultura democrática que solo será real si los estudiantes se comprometen con su personera y apoyan su plan de gobierno, puesto que se supone que fue por este que fue elegida, es el momento que el consejo estudiantil inicie su labor no solo de apoyo a la personería, sino también de veeduría, frente a la labor de la personería, es el momento en que la institución le proporcione a su personera espacios de participación y formación democrática, es decir es ahora donde toda la comunidad educativa empieza su trabajo para hacer de la personería un espacio de fomento, apoyo y generación de la democracia participativa.
Este cambio requiere un proceso de formación del ciudadano, para que así la costumbre de creer que su derecho al voto se agotaba en las urnas, cambie frente a la idea de una permanente relación de compromiso entre la expresión de la voluntad del ciudadano a través de su voto, y la acción del gobernante plasmada en su programa de gobierno.
En esto falta mucho desarrollo tanto en el actual manejo del tema de las personerías estudiantiles, como en el de nuestras elecciones de alcaldes y gobernadores, puesto que muchos electores que fueron formados en la vieja tradición sobre el voto, aún hoy no dimensionan la importancia del programa que se ofrece buscando el favor popular. Por lo tanto, otro de los grandes aportes que puede hacer el tema de las Personerías estudiantiles a nuestra democracia, es que el joven se forme entendiendo que es más importante votar por un proyecto político que por una persona.
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En este orden de ideas, los procesos de implementación de las personerías estudiantiles son una gran herramienta desde la educación, para posibilitar la formación de individuos que puedan afrontar el enorme reto de ayudar a materializar el concepto de democracia participativa en nuestro Estado, para tratar de combatir esa vieja escuela que solo ve la democracia enmarcada en el voto y no en la responsabilidad y seguimiento frente a las propuestas y los planes de trabajo.
El colegio de la presentación Giradot, tiene por objetivo contribuir a la formación de la cultura democrática en los estudiantes a partir del ejercicio de esta dentro de la institución, alejándonos de la visión electoral, para acercarnos a los procesos de veeduría, seguimiento y compromiso que realmente exige la labor democrática, es por esto que Melissa Gil como personera 2012, debe entregar su plan de gobierno, materializado en un cronograma, que será conocido por las directivas, consejo estudiantil, en aras no solo de confirmar su trabajo sino de comprometernos todos en el apoyo de un plan de gobierno apoyado por las mayorías.
Sin duda el camino de construcción de una democracia participativa real, trae consigo
muchas dificultades a la hora de su implantación, la resistencia frente a la firmeza de
los procesos y frente a la exigencia de participación y cumplimiento son muchas, pero
a la vez garantizan la consolidación de una verdadera conducta democrática, mas que
simple acciones electorales y politiquerías.